
¿Están preparadas las universidades para la realidad de las escuelas públicas? La formación docente y migración en Chile parecen ir por caminos distintos, según advierte Juan Eduardo Vargas, rector de la Universidad Finis Terrae. El exsubsecretario de Educación Superior sostiene que el sistema actual podría estar titulando profesores sin las competencias necesarias para gestionar la diversidad lingüística y cultural que hoy define al aula chilena.
El “punto ciego” de la formación pedagógica
Según Vargas, existe una incertidumbre legítima sobre si los futuros docentes reciben herramientas específicas para enfrentar la migración. Aunque la Ley de Inclusión Escolar (Ley 20.845) establece principios de no discriminación, el rector sugiere que la formación actual es demasiado general y no profundiza en las particularidades de los nuevos grupos escolares.
“No tengo la certeza de que los planes de estudio consideren algún curso o contenido específico para poblaciones migrantes… la inclusión debe ser parte estructural del programa, no una medida aislada”, afirma Vargas.
Los datos de la brecha docente
Este diagnóstico se vuelve aún más crítico al contrastarlo con las cifras oficiales de la última década. Según el Centro de Estudios del Ministerio de Educación (Mineduc), la matrícula de estudiantes extranjeros en el sistema escolar ha crecido hasta representar el 7,7% del total nacional, lo que equivale a más de 275 mil alumnos integrados en las aulas chilenas. Sin embargo, este aumento en la demanda no ha ido acompañado de una actualización en las competencias del profesorado.
De hecho, un estudio conjunto entre la UNESCO y el Mineduc reveló una realidad preocupante: el 62% de los docentes en Chile reconoce no contar con formación específica para desempeñarse en contextos de interculturalidad o migración. Esta carencia se agudiza cuando se enfrenta la barrera idiomática de la comunidad haitiana; el rector Vargas enfatiza que, aunque la inclusión es un concepto amplio, este grupo en particular exige un trato diferenciado y técnico que el sistema actual no logra garantizar debido a la falta de especialistas y mediadores en las escuelas.
Autonomía universitaria y trabas financieras
Vargas explica que el Estado tiene límites legales para intervenir, debido al principio de autonomía universitaria. Sin embargo, identifica un problema mayor en la base del sistema escolar: la “autonomía ficticia” de los colegios. “Si un colegio quisiera contratar a un profesor de español para migrantes, pero el gasto no califica dentro de lo definido por la subvención, esto constituye un impedimento”, explica el exsubsecretario. Esto revela que el problema no es solo pedagógico, sino administrativo y financiero.
Prioridades del pasado vs. Urgencias del presente
Al ser consultado sobre por qué no se impulsaron estas políticas durante su gestión en la Subsecretaría, Vargas aclara que la prioridad fue evitar el apagón pedagógico. Durante ese periodo, el foco estuvo en la Mesa de Atracción a las Carreras de Pedagogía para frenar la baja matrícula, dejando en un segundo plano la actualización de contenidos sobre interculturalidad.
Para el rector, la solución no es añadir un “taller de creole” al final de la carrera, sino transformar el currículum para que el profesor sepa que su aula nunca será homogénea.
La falta de formación docente que describe Juan Eduardo Vargas tiene un impacto directo en la vida de miles de familias. ¿Cómo se vive esta crisis desde adentro de una escuela en Estación Central?