“Inclusión no es sólo migración”: El llamado del Rector Juan Eduardo Vargas, Exsubsecretario de Educación Superior, a las universidades para transformar la formación docente
El rector de la Universidad Finis Terrae y Exsubsecretario de Educación Superior, Juan Eduardo Vargas, advierte que las facultades de Pedagogía podrían no estar preparando a los futuros docentes para la diversidad real del aula —incluida la migración— y plantea que la inclusión debe integrarse estructuralmente en la formación docente, más allá de cursos aislados o medidas puntuales.
Juan Eduardo Vargas, puso en duda si las facultades de Pedagogía en Chile están entregando a sus futuros docentes las herramientas adecuadas para enfrentar la creciente diversidad en las salas de clases, específicamente la población migrante.
Vargas señaló que no tiene la certeza de que los planes de estudio consideren “algún curso o algún contenido” específico para poblaciones migrantes. Si bien existe una “preocupación transversal respecto del tema de la inclusión”, el rector sugiere que esta vía indirecta puede no ser suficiente.
“Habría que hacer alguna revisión respecto a los planes de estudio de esas universidades. (…) Pareciera ser que a través del abordaje de la inclusión, [las universidades] están preparando adecuadamente a los profesores del mañana para hacerse cargo de poblaciones migrantes”.
El rector va más allá, planteando una interrogante clave para la pedagogía: ¿Requiere necesariamente una población migrante un trato distinto? La respuesta es matizada. “Si bien la barrera idiomática justificaría un ajuste probablemente, si hablamos de migrantes que no manejan nuestro idioma común, el español, pareciera ser que sí, el fondo del debate pasa por la capacitación general del profesorado”.
Al consultarle sobre si durante su mandato como subsecretario de Educación Superior se impulsó alguna política enfocada en la formación docente para la migración o la interculturalidad, el rector Juan Eduardo Vargas aclaró que la prioridad de la Subsecretaría fue otra.
“Si un colegio quisiera hacer talleres de acogida o contratar a un profesor de español para migrantes, pero el gasto no califica dentro de lo definido por la subvención, esto constituiría un impedimento para el ejercicio de la autonomía”. Este es un llamado de atención a la regulación de los recursos que deben permitir la integración efectiva en el aula, y no solo el acceso.
Recordó que, debido al principio de autonomía universitaria, el gobierno no podía intervenir directamente en los planes de estudio. En ese periodo, la gestión se concentró en enfrentar la baja en la matrícula de Pedagogía, así como el desafío de la ley que preveía subir los requisitos de ingreso a las carreras, lo cual, temían, reduciría aún más el número de postulantes. Por ello, la administración se dedicó a crear la Mesa de Atracción a las Carreras de Pedagogía y a impulsar una postergación legislativa de los requisitos más exigentes, dejando en un segundo plano la creación de contenidos específicos sobre migración en los currículos formativos.
Para Juan Eduardo Vargas, la solución no pasa por un curso particular sobre migración, sino por una transformación más profunda en el currículum. La clave es reforzar el concepto de inclusión en términos generales como parte fundamental del programa.
“A mí lo que más me hace sentido es que la inclusión sea parte del programa de formación de los profesores. La inclusión en términos generales: hoy día es la migración, pero a futuro son jóvenes o son niños que tienen algún tipo de discapacidad, permanente o transitoria”.
Según el Exsubsecretario, la formación debe apuntar a que el profesor sepa que tendrá que enfrentarse a alumnos “que no siguen el padrón común” y, por lo tanto, debe estar preparado para la diversidad que ocurre al interior de la sala de clases. Vargas concluye que las escuelas de pedagogía que busquen formar a un profesor que “pueda desempeñarse en cualquier ámbito del territorio” deben considerar la diversidad.
El rector aprovechó su experiencia en el gobierno para explicar el límite de la intervención estatal en este tema, lo que añade peso a su llamado a la responsabilidad de las propias instituciones. Vargas recordó que, por ley, las universidades gozan de autonomía para definir sus planes de estudio, lo que impide al Ministerio de Educación o a la Subsecretaría “intervenir en los planes de estudio.” Si bien durante su gestión se impulsó una Mesa de Atracción a las Carreras de Pedagogía, el foco estuvo en la baja matrícula y no en los contenidos específicos de inclusión o migración.
“La autonomía lo que significa es la posibilidad de poder definir sus propias maneras de gobernarse, su misión, sus objetivos, sus planes de estudio. No podemos intervenir en los planes de estudio”. Este punto subraya que la respuesta al desafío de la inclusión no vendrá desde una imposición gubernamental, sino desde el compromiso interno de cada casa de estudios superiores.
Finalmente, el rector planteó un aspecto que resta autonomía a los colegios para enfrentar la migración, complejizando el problema desde la base. Se refirió a la “autonomía un poco ficticia” de los establecimientos escolares, ya que esta se ve limitada por cómo se permite gastar los fondos de la subvención escolar.